A primera vista, la economía global muestra signos de estabilidad. Las previsiones apuntan a un crecimiento sostenido cercano al 3% tanto en 2026 como en 2027. Sin embargo, Mariano Aveledo advierte que esta estabilidad es engañosa.
Detrás de estas cifras se esconde una realidad desigual: mientras economías como Estados Unidos mantienen el impulso gracias a la inversión tecnológica, otras regiones presentan crecimientos mucho más limitados. Esta divergencia crea un entorno donde el crecimiento global depende de pocos motores, aumentando la vulnerabilidad del sistema.
Además, el ritmo de crecimiento actual es insuficiente para resolver problemas estructurales como la desigualdad o la reducción de la pobreza en muchas economías emergentes.
Geopolítica: el mayor riesgo económico
Uno de los factores más determinantes de cara a 2027 es la creciente influencia de la geopolítica en la economía. Los conflictos internacionales, tensiones comerciales y cambios en las alianzas globales están condicionando directamente los mercados.
De hecho, los bancos centrales ya consideran la geopolítica como el principal riesgo económico global, por encima incluso de la inflación. Según el análisis de Mariano Aveledo, esto supone un cambio estructural: la economía ya no puede analizarse sin tener en cuenta el contexto político internacional.
Conflictos recientes han demostrado su impacto inmediato en variables clave como la energía, la inflación y el crecimiento económico, generando escenarios de alta volatilidad e incertidumbre.
Inflación persistente y política monetaria restrictiva
Aunque la inflación muestra una tendencia descendente a nivel global, no desaparece como riesgo. Se espera que pase de niveles cercanos al 4% en 2025 a cifras más moderadas en torno al 3,4% en 2027. Sin embargo, Mariano Aveledo señala que este descenso será desigual y más lento en algunas economías clave.
El problema no es solo la inflación en sí, sino sus efectos sobre la política monetaria. Tipos de interés elevados durante más tiempo del previsto encarecen la financiación, reducen la inversión y limitan el crecimiento empresarial.
Este contexto obliga a empresas y gobiernos a replantear sus estrategias financieras, priorizando la eficiencia y la gestión del riesgo frente al crecimiento acelerado.
Fragmentación económica y comercio internacional
Otro de los grandes retos hacia 2027 es la fragmentación del comercio global. Las tensiones entre bloques económicos, las políticas proteccionistas y la reconfiguración de las cadenas de suministro están transformando el modelo de globalización.
El Fondo Monetario Internacional ya identifica la fragmentación geopolítica y comercial como uno de los principales riesgos a la baja para la economía mundial. Para Mariano Aveledo, este fenómeno implica un cambio profundo: se pasa de una globalización eficiente a una economía más regionalizada y menos predecible.
Aunque este proceso puede generar oportunidades locales, también implica mayores costes, menor eficiencia y un aumento de la incertidumbre para las empresas.
